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El Scaner Centronic detecta de manera automática a los viajeros que sobrepasan los límites de temperatura.

Por Ricardo R. González

La frontera aérea villaclareña no ha reportado incidentes que anuncien la presencia del zika, a pesar del incremento de llegada de turistas procedentes de diversas latitudes.

El trabajo es habitual en la terminal internacional Abel Santamaría Cuadrado, de Santa Clara, que dispone de su equipo médico y personal especializado en el Control Sanitario Internacional, y que ha demostrado su profesionalidad en experiencias anteriores ante el azote de otras enfermedades.

Las acciones de chequeo y supervisión proceden ante el arribo de cada vuelo independientemente del lugar de origen, y se apoyan en un escáner destinado a medir la temperatura corporal con métodos novedosos para los pasajeros situados en fila, aunque en ocasiones registra falsos positivos porque las personas vienen muy abrigadas, o portan mochilas y equipajes pegados al cuerpo, y ello eleva los registros.

En estos casos se adoptan las medidas pertinentes a fin de confirmar o no la presencia de signos febriles reales.

Dicho dispositivo rebasa los 30 mil dólares de costo, a la vez que almacena cerca de 20 mil fotos. Su pantalla se divide en cuatro cuadrantes, visualiza a los viajeros, y detecta de manera automática irregularidades de temperatura corporal.

Los medios de comunicación disponibles en el aeródromo posibilitan a los integrantes del equipo Control de Fronteras, habilitado en cada puerto y aeropuerto, conocer antes del arribo de la embarcación si viaja alguien con síntomas sospechosos de infecciones respiratorias agudas (IRA) u otra irregularidad.

El trabajo de fiscalización recibe el apoyo, además, del personal de Aduanas, de Inmigración, del resto del sistema operativo, y de cada trabajador del aeropuerto.