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A mi Entender

Un refugio del bien

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Aunque una parte del mundo recurra a las potencialidades nucleares con fines destructivos, hay quienes alimentan la vida para encontrar en la medicina ña forma de ayudar a los semejantes. La reapertura del servicio de Medicina Nuclear de Villa Clara es un ejemplo

La licenciada en Radiofísica Médica, Herminia García Ballester, procede con la cámara que mantiene sus ventajas sobre otros medios. Para corroborar una metástasis ósea mediante un rayos X convencional tiene que existir más del 50 % de pérdida del mineral, detalle que precisa la Gamma Cámara.

Por Ricardo R. González

Foto: Ramón Barreras Valdés

Parece un pequeño cosmódromo de donde se parte a la conquista del cielo, mas no es así a pesar de que una nave metálica imponga su presencia para situarse como eje principal del servicio de Medicina Nuclear.

Es la llamada Gamma Cámara o equipo que propicia las imágenes necesarias a fin de influir en un diagnóstico certero, luego de aplicársele al paciente un radiofármaco o sustancia que posibilita la visualización del órgano o sistema bajo estudio.

Un equipo con alta efectividad que puede detectar lesiones con seis meses o hasta un año de antelación antes de que aparezcan, incluso, en rayos X convencionales.

Para el doctor Carlos Hernández Rodríguez, al frente de este complejo villaclareño, ubicado en el hospital universitario Celestino Hernández Robau, casi todas las especialidades médico quirúrgicas reciben las bonanzas de opciones que demuestran utilidad en oncología, cardiología, neurofisiología, ortopedia, gastroenteorología, neurología, endocrinología y medicina interna.

«De lunes a sábados realizamos los exámenes dirigidos al diagnóstico o tratamiento de diferentes afecciones en la región central, a tenor de que unidades similares, con todas las modalidades necesarias, solo existen en la capital cubana, Santiago de Cuba, y aquí», sustenta.

El caso de las gammagrafías demanda un tiempo prolongado. Ante exploraciones óseas el paciente debe permanecer ingiriendo jugos o refrescos durante las dos horas posteriores al suministro del radiofármaco a fin de iniciar el estudio.

Mas, no toda valoración demanda la aplicación de yodo como algunos piensan. «Este se reserva para irregularidades vinculadas con la glándula tiroides, tanto benignas como malignas. Entre las primeras aparece el hipertiroidismo, que requiere pequeñas dosis de la sustancia y ofrece favorables saldos para el curso de la enfermedad, mientras que en el abordaje del cáncer diferenciado de tiroides —luego de la praxis quirúrgica— se ajusta la dosis, según las particularidades del caso, y mejora la calidad de vida.»

También existen otros reactivos dirigidos al estudio y tratamiento de los tumores neuroendocrinos, y ante las metástasis en los huesos.

SIN MAGIAS Y CLARIVIDENTES

Una estrecha camilla sostiene al paciente mientras la torre gira y toma el ángulo preciso en busca de esa causa que lacera la normalidad metabólica del organismo.

Es como si la técnica se adelantara a su tiempo, y pudiera predecir  el sitio en que resulta más propensa la aparición de la metástasis, como elemento fundamental para el seguimiento y determinación de la terapéutica a aplicar por parte de los galenos.

El nivel de radiaciones resulta muy pequeño, pero cada gammagrafía cuesta unos 120 dólares en otros lares. «Ese valor por una sola imagen —precisa el doctor Carlos Hernández—, y en nuestro servicio realizamos cuatro en diferentes posiciones a cada necesitado. Una simple multiplicación del valor advierte el monto del proceso de lo que ocurriría en otro país, pero a través de ella se precisa el 90 % de las metástasis óseas que ocurren en el ser humano.»

Y otro componente primordial de la unidad recae sobre el Departamento de Radio Inmunoanálisis (RIA) al asumir la totalidad de las determinaciones hormonales de las provincias centrales, sin descartar el seguimiento de los padecimientos oncológicos y de la tiroides cuyas muestras requerían el envío a la capital del país para conocer un resultado no exento de demoras.

Si hay algo que aclara su directivo es lo necesario de un remitido fundamentado a fin de someterse a estas pruebas, pues no constituye una tecnología que admita complacencias o que se piense en un simple explorador para despejar incertidumbres o caprichos.

Todo lo contrario. Nada de magia. Demanda muchos recursos provenientes en su gran mayoría del exterior. Una vez aprobado, el paciente debe asistir al servicio a fin de coordinar su turno, y antes de acudir el día previsto se sugiere la llamada telefónica en función de conocer si existen todas las disponibilidades para ese momento, a tenor de que, también, se atienden los requerimientos de los hospitalizados en las instituciones de Salud del territorio.

El servicio de Medicina Nuclear despertó de su inactividad luego casi de seis años en que faltaba ese vínculo entre médicos, técnicos y pacientes. Unos 100 mil dólares se anotan en la cuenta de su rehabilitación capital.

En breve entrará en funciones su sala de radioterapia metabólica destinada a los enfermos que demanden ingreso por la alta concentración de yodo administrado en los estudios. Allí permanecerán por espacio de tres días, ya que en 72 horas se elimina el 75 % del que recibe el organismo, y ello demanda el cumplimiento de medidas precisas en esta obra que empina los sueños como refugio del bien.

MEMORÁNDUM

— La Medicina Nuclear emplea determinados tipos de radiaciones, isótropos radiactivos, variaciones electromagnéticas, u otros procedimientos afines destinados a la prevención, diagnóstico, aplicación de terapéuticas e investigaciones médicas.

— Resultan procederes no invasivos que solo requieren la administración previa de un medicamento radiofármaco, generalmente administrado por vía endovenosa, o por suministro oral en el caso de los estudios destinados al sistema digestivo.

— El interior de la anatomía humana es captado por un aparato detector de radiaciones (Gamma Cámara) que procesa la información al obtener imágenes del órgano o tejido visualizado a través de un monitor computarizado.

— A diferencia de las vistas logradas con otras modalidades de la radiología, estas resultan funcionales, por lo que muestran la realidad exacta de los objetivos explorados, al tiempo que advierten alteraciones a nivel molecular.

CONTRASTES    

Este pequeño dispositivo se llama dosímetro. Capta el nivel de radiaciones presente en cada trabajador de un servicio de Medicina Nuclear en Cuba.

Luego del tiempo reglamentado es enviado a la capital del país para su correspondiente lectura y análisis.

Según las instrucciones establecidas por el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) existe una consulta de atención especializada a estos profesionales y técnicos que valora, entre sus objetivos, los parámetros hematológicos para determinar si es factible que el individuo mantenga su plaza, o se hace necesario trasladarlo a otro puesto a fin de preservar su salud.

Un eslabón importante recae sobre la sala de radioterapia metabólica dirigida a pacientes que requieran aplicaciones superiores a los 30 milicurios de yodo 131 en afecciones de la glándula tiroides.

Tres cubículos aislados, construidos con las precauciones necesarias (paredes forradas en plomo para destruir radiaciones) conforman su núcleo, a lo que se suma todo un dispositivo de seguridad. La ropa utilizada demanda 81 días de permanencia en un sitio específico para comprobar que no existan elementos radiactivos antes de enviarla a lavandería.

También los desechos tienen su procedimiento bajo un programa muy bien trazado.

Queda la duda sobre la existencia de medidas similares en otros sitios del Orbe donde existan secciones de medicina nuclear, e incluso en entidades al margen de la salud que utilicen este tipo de energía. Los días que corren ofrecen evidencias en el lejano Japón.

¿Tenemos o no nuestras Razones?

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