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A mi Entender

POR EL PATRIMONIO NUESTRO


Aplica Villa Clara acciones para enfrentar los delitos e ilegalidades que afectan los recursos naturales, la flora y la fauna silvestres como reliquias del país.


Por Ricardo R. González

Que hermoso panorama regalan los endémicos tomeguines del pinar (Phonipara canora) cuando pasean entre las ramas con su agudo gorjeo, o el ofrecido por nuestra cotorra cubana (Amazona leucocephala), considerada en peligro de extinción, al exhibir su plumaje brillante en vuelo libre, y qué decir de la policromía brindada por gran parte de los moluscos terrestres utilizados en la diversidad de la bisutería artesanal.

Sin dudas resultan espléndidas realidades, pero sobre todos recae una gran amenaza en las pretensiones ilegales de captura, comercialización, caza y reproducción de las especies vinculadas con la flora, la fauna silvestre y otros recursos naturales que llevan a reforzar las acciones como parte del plan gubernamental destinado a la prevención y enfrentamiento de manifestaciones que atentan contra el patrimonio común, aprobado por el Consejo de Ministros en marzo pasado.

Ya Villa Clara posee el convenio establecido con el sistema de Aduana General de la República de Cuba en sus dependencias locales, y la experiencia del master Iván Ignacio Brito Fuentes, al frente de la Dirección Territorial de Regulación y Seguridad Ambiental (ORSA), reafirma la preparación del personal a fin de enfrentar las violaciones de aquellos que pretenden la práctica ilícita de extraer lo nuestro fuera de las fronteras.

Para la implementación del plan gubernamental la provincia creó un grupo de trabajo, convocado por el Gobierno Provincial y coordinado por el MININT, del que forma parte la ORSA en representación de la Delegación Territorial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA).

«El aeropuerto internacional Abel Santamaría fortalece los controles aduanales a partir de la capacitación ofrecida en función de proteger los recursos naturales para las actuales generaciones y aquellas que están por venir», precisa el especialista, en medio de un proceso que abarca, además y de manera paulatina, a los representantes de la Oficina de Inspección Estatal, del Ministerio de la Industria Alimentaria, Salud, Recursos Hidráulicos, y otras entidades que ejercen como reguladores directos de nuestras potencialidades naturales.

¿SOLO EL EJEMPLAR?

Cuando se habla de salida ilegal de esas riquezas propiciadas por la biodiversidad se piensa de inmediato en un ejemplar; sin embargo, el desarrollo de las tecnologías modernas advierte que estos hechos adquieren diferentes expresiones.

«No siempre es un animal o una flor porque, en ocasiones, son parte de una especie o porciones que pueden ser contentivas de información genética de ese recurso», precisa Brito Fuentes.

Entonces alude a las posibilidades de realizarse reproducciones, mutaciones, clonaciones u organismos modificados a través de esa información genética contentiva en un fragmento de tejido, una semilla, un bulbo o mediante esquejes con el dominio de la biotecnología u otras técnicas.

«De aquí la necesidad de entrenar al personal para responder ante estos componentes que figuran entre los accesos ilícitos para traspasar las fronteras».

Cada convenio con los organismos se renovará o actualizará con frecuencia anual en un universo amplio que también incluye como mirada delictiva la tala, la tenencia, transportación y comercialización de madera; la caza, pesca furtiva y venta de especies terrestres y marinas, sin descartar los procesos de extracción de arena, relleno, arcilla alfarera y lajas o la contaminación, tranques y desvíos de ríos para el riego de cultivos, a pesar de que algunas no puedan salir del país.

Vale señalar que de las 8 447 variedades con diferentes grados de amenaza en el Planeta, y registradas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), 817 son endémicas de Cuba, a lo que se suma el hecho de que el archipiélago posee unas 7 500 especies vegetales que le hacen ocupar el cuarto lugar a nivel mundial, y el primero en cuanto a biodiversidad que refiere una isla privilegiada con un 53 % de endemismo.

Cuba dispone, a la vez, de su marco normativo en función de regular o prohibir actividades mediante leyes del medio ambiente, de protección a las fuentes forestales, a la pesca, así como diferentes resoluciones dirigidas al control del coral negro, aquellas que amparan a los delfines, las inherentes a la diversidad biológica, el acceso a las áreas naturales, y el Decreto Ley relacionado con el sistema nacional de Áreas Protegidas, entre otros.

Lo suficiente para que la mirada ciudadana nos convoque y comprometa a proteger ese entorno nuestro e irrepetible.

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