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La reducción de desastres, objetivo primordial

 

 

 

Tomado de Cubahora

 

 
   
 
   
 
 
  
 
La prevención con la participación de los organismos estatales y de la población, es la clave del éxito para disminuir daños.

Cuba no está en una urna de cristal con respecto al cambio climático, además de estudiar cómo y en qué ámbitos afectaría esta situación al archipiélago, es necesario tomar medidas para minimizar hasta donde sea posible el impacto humano sobre su entorno y prevenir posibles desastres.

La Tierra está cada vez más caliente. El aumento de las temperaturas y el ascenso del nivel medio del mar a corto, mediano y largo plazos, como consecuencia del reforzamiento del efecto invernadero, podría traer consecuencias catastróficas para el planeta.

El hombre incide en el cambio climático global que afectará a todos. Islas y archipiélagos serán los primeros en sufrir sus efectos debido a las penetraciones costeras que ocuparan espacios que antes pertenecían a la tierra firme.

Cuando las aguas del mar se exponen a temperaturas bien altas, como las que azotan actualmente al planeta, comienzan a expandirse, y esto provoca un aumento de su volumen influido también por el derretimiento de los casquetes polares, los glaciares y el hielo de los sistemas montañosos tropicales.

Si se mantiene este ritmo en todo el planeta, las aguas podrían aumentar para el 2100 casi en un metro su nivel, zonas quedarán inundadas para siempre, desaparecerán ecosistemas costeros, oceánicos y terrestres, además peligrará la vida de millones de seres humanos.

En Cuba, en los últimos 40 años el nivel del mar en el litoral de La Habana ha ascendido 2,14 milímetros por año, de seguir esta tendencia, en unos cien años el nivel del mar al borde de la capital habría ascendido uno o dos metros. Por ser un archipiélago corre el riesgo de perder parte de su territorio si aumenta la altura media de las aguas, lo cual agravaría el impacto de eventos como frentes fríos y huracanes.

El aumento de los ciclones sobre aguas cada vez más cálidas haría que lleguen a nuestra isla fenómenos atmosféricos más destructivos, mientras los frentes fríos, al trasladarse sobre una masa de aire más cálida, llegarían cada vez en menor medida y con temperaturas más elevadas, por lo que Cuba sería cada vez más cálida.

Según estudios realizados aquí, ecosistemas como las dunas costeras o los manglares sufrirían a largo plazo las consecuencias de la erosión del litoral. Se verían afectadas las áreas de viviendas cerca de la costa y las inundaciones más frecuentes.

Además, si las barreras de coral muriesen por el aumento del nivel del mar y su temperatura, causarían daños irreparables hasta en las edificaciones costeras, pues estos sistemas coralinos constituyen importantes zonas protectoras de las islas al minimizar la intensidad de las olas.

Por solo citar un ejemplo del cambio climático, el aumento del nivel del mar trae consigo la Disminución gradual de la superficie emergida, aumento de las áreas con humedales sumergidos y el desplazamiento de estos tierra adentro, incremento de la erosión costera, con consecuencias muy graves para las playas, incremento de la salinidad de estuarios y acuíferos, alteración de los patrones de sedimentación y aumento de la exportación de estos hacia la plataforma y el océano en detrimento de los arrecifes, afectación de los principales ecosistemas marinos y costeros, con efectos negativos para el turismo, el abastecimiento de agua dulce, las pesquerías y la biodiversidad.

Por ello, todos los países caribeños deben alistarse para enfrentar fenómenos meteorológicos extremos, tales como sequías, huracanes e inundaciones asociadas con intensos eventos de precipitación y el aumento del nivel medio del mar en todo el planeta.

Con toda una historia previsora por el paso de los huracanes, los cubanos se preparan también para enfrentar otros fenómenos como los terremotos, el derrame de petróleo y otras consecuencias del cambio climático.

Las tareas encaminadas a una mejor respuesta ante el cruce de los huracanes se unen a otras que el país comienza a definir con motivo de movimientos telúricos continuados que, aunque no han causado daños severos se aconseja adoptar las previsiones del caso.

Cuba fortalece los sistemas de alerta temprana, introduce modalidades constructivas sólidas y fomenta mecanismos de evacuación más racionales. Es un ejemplo a imitar por la labor activa y consciente de la ciudadanía en la reducción de amenazas y embates de los desastres naturales, tecnológicos y sanitarios, así como en la prevención, mitigación, preparativos, respuesta y recuperación de este tipo de fenómenos.

Minimizar los efectos de los desastres es el primer objetivo del país, la prevención es la forma más eficiente de protección.

Cuba es uno de los países mejor preparados en el Caribe para enfrentar la época de huracanes, según el informe elaborado por la Organización de Naciones Unidas (ONU), titulado Marco de Acción de Hyogo 2005-2015: aumento de la resistencia de las naciones y las comunidades ante los desastres.

 

 

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