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A mi Entender

Día del trabajador metalúrgico Pasión por el oficio



La práctica corroboró la posibilidad y factibilidad de hacer estos equipos. Apego y pasión por su fábrica sienten Antonio Vázquez González y Basilio Álvarez González, obreros de extensa data en la empresa industrial Ramón Peña, del municipio capitalino de Guanabacoa.


En ambos está arraigado el sentido de pertenencia y el amor al oficio de pailero-soldador. Lo han demostrado junto a otros trabajadores en no pocas ocasiones. La prueba más reciente fue la producción de 60 autobasculantes con capacidad para 10 toneladas y 90 remolques de 20 t utilizados en la transportación de la caña al central, por lo cual el colectivo mereció la Bandera Proeza Laboral el pasado año. “Algunos plantearon que era imposible y se cuestionó que fuéramos capaces de hacerlo pero asumimos la tarea, la cumplimos en alrededor de 60 días y garantizamos los medios que ya están en explotación”, comenta Antonio, a quien todos conocen como el Gallego. Jubilado hace 10 años y reincorporado a esta empresa para aportar su experiencia, Basilio rememora las jornadas de duro bregar en los talleres, “las que incluyeron sábados y domingos hasta dejar listos los equipos solicitados por el grupo Azcuba, destinados al comienzo de la zafra 2013-2014.

“Si en otros años construimos graneleros que aún funcionan en Sancti Spíritus y otros equipos complicados como lo colectores de basura, ¿por qué no íbamos a ser capaces de fabricar los nuevos remolques?”, enfatiza con orgullo.

De principio a fin El primer paso de esta tarea fue la concepción de los prototipos de esos medios, cuyas pruebas de terreno tuvieron lugar en el central matancero Jesús Rabí, en el municipio de Calimete, en la zafra 2012-2013, según relata Rolando Fernández, director de la empresa Ramón Peña. Tras la validación de los resultados operacionales y conocedores de la repercusión económica de la misión, los trabajadores de esa entidad, apoyados por la unidad empresarial de base Industrial Guanabo, desplegaron esfuerzos y garantizaron una serie cero de 150 unidades para la cosecha 2013-2014, que fueron distribuidas en el territorio yumurino, Villa Clara y Granma.

La práctica corroboró la posibilidad y factibilidad de hacer estos equipos que representaron un ahorro de unos 4,5 millones de dólares al sustituir importaciones.

“Para el presente año tenemos una solicitud de 72 autobasculantes y 112 remolques de 20 toneladas”, señala Pedro Castillo Bernal, director de operaciones de la Ramón Peña.

Directivos y trabajadores coinciden en la necesidad de mejorar el parque de máquinas herramientas que datan de más de 50 años; es preciso modernizarlas para aumentar la productividad e insertarse en la exportación.

Si bien es alta la integración de componentes nacionales en la fabricación de ambos equipos, Castillo destacó que la empresa Oleohidráulica de Cienfuegos comenzó estudios con vistas a incorporar elementos como cilindros y mangueras destinados al autobasculante.


Los 60 días transcurridos para cumplir el compromiso contraído con la industria azucarera involucraron a todo el personal de la empresa, asegura Carmen Rosa Fábregas, secretaria general de la sección sindical en la entidad capitalina. “Hubo compañeras que participaron los fines de semana en labores de aseguramiento y apoyo a la terminación de los equipos, como la colocación de medios de iluminación”, destacó.

Muchos allí recuerdan la obtención de la Bandera Proeza Laboral en 1996 cuando materializaron la entrega de un lote de carretas para el sector azucarero. Ahora, frente a nuevos desafíos, vuelven a ser acreedores de ese estímulo conferido por la Central de Trabajadores de Cuba. Sobran razones entonces para estar de plácemes este 24 de marzo, Día del trabajador metalúrgico.

Quizás cuando alguien observe estos equipos piense que son de importación y acaban de arribar al puerto, pero ahí está sin duda el sentido creador de sus autores materiales quienes, hierro a hierro, echaron su suerte. Y vencieron.

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